Rocío es reprendida por un maestro por observar y fotografiar a otros chicos en sus duchas mientras intenta mejorar su nivel de cultivo. El maestro le explica que para avanzar deberá casarse y dormir con un hombre, una unión que potenciará su energía mucho más que años de práctica. Rocío, sorprendida pero decidida, acepta la idea cuando se le informa que su padre ya le encontró pareja. Determinada a lograr un progreso rápido, decide casarse y consumar la relación de inmediato, dejando abierta la incertidumbre sobre las consecuencias que afrontará la persona que se case con ella.