En este episodio, la abuela le entrega unos parches medicinales para los ojos de Leo, insistiendo en que los use pese a las dudas de él y otra persona cercana que creen que ya no hay cura. La abuela se va dejando a Leo y a la otra persona solos para aplicar el tratamiento. Aunque al principio Leo resiste, finalmente accede a usar los parches mientras recuesta la cabeza sobre las piernas de la otra persona. El episodio termina con una inesperada señal de mejoría en sus ojos, generando incertidumbre sobre su recuperación.