Rocío reúne a una persona que está con los ojos cerrados y le pide que no piense en nada mientras realiza un ritual para mejorar su vista, invocando energía lunar para iluminar su visión. La tensión crece cuando otra persona pregunta si ha habido un fracaso, y Rocío finalmente anuncia que la visión ha sido restaurada con éxito. Sin embargo, el episodio termina justo cuando la persona abre los ojos y confirma que puede ver claramente, dejando en suspenso las consecuencias de este cambio repentino.