Una mujer mortal acusa a los dioses Selena y Gael de causar la muerte de toda su familia, la familia Guzmán, tras descubrir un amor secreto entre ellos que llevó a la muerte de su madre celestial. Enfrentándose al Emperador y la Madre Celestial, su petición de justicia es minimizada, considerándola insignificante ante la eternidad. Sin embargo, ella insiste en que sacrificar a los mortales no es correcto, y ante la indiferencia divina, decide exigir una respuesta. Mientras los dioses se preparan para una reunión de consejo, la mujer queda excluida, enfrentando la injusticia sola y decidida a hacer que su caso sea escuchado.