Silvano se encuentra con Ambar, a quien sospecha está ocultando algo, y menciona que no podrá reencarnar si sus perseguidores siguen vivos. Luna es identificada por otros como la persona que deben detener, pues Estela estaría en peligro. Se propone un pacto de no agresión entre Silvano y otro hombre, pero la amenaza de guerra permanece latente. Gael recibe órdenes para matar a Luna, pues si escapa, el mundo será destruido. Ambar, ahora reconocida como Luna, enfrenta la amenaza de muerte para evitar desgracias, mientras se cuestiona la veracidad de las excusas divinas que justifican la violencia.