Alba intenta llamar la atención de Marcelo con un acto de autolesión, pero él minimiza su drama y se muestra indiferente, concentrado en su trabajo y la situación con su asistente Cecilia. La tensión aumenta cuando el hijo de Marcelo golpea a Alba y el padre no interviene, dejando a Alba vulnerable y frustrada. A pesar de que Alba quiere enfrentar la situación, el índice de arrepentimiento de Marcelo está peligrosamente bajo, amenazando el éxito de su misión. Ella se mantiene firme, decidida a que Marcelo cambie, mientras la confrontación está lejos de resolverse.