En este episodio, un hombre convoca a varias mujeres marcadas como esclavas por un castigo político para compartir la comida, insistiendo en la igualdad entre ellos dentro de su casa. Las mujeres explican que su padre fue ejecutado después de ofender al Primer Ministro, dejando a ellas en esta situación de servidumbre. Mientras cuidan del hombre, él evita involucrarlas en posibles conflictos con el gobierno. Más tarde, una de las mujeres lo llama para que se bañe, revelando un cuidado cercano pero también tensión sobre su estado. El episodio termina con la notificación inesperada de la obtención de una nueva esposa llamada Lucía, planteando un nuevo desafío inmediato.