El episodio arranca con la alarma por la aparente muerte de una prisionera despiadada encerrada en la celda de agua. El alcaide, conocido como el Reino Infernal y el preso más fuerte, confirma que sigue viva y ordena llamar a la prisionera número 10086, Fátima. Ella, a punto de salir, desafía al alcaide y le pide que la acompañe para salvar su linaje. Tras tres años de frialdad, el alcaide revela su vulnerabilidad debido a un veneno, y Fátima se acerca con valentía, declarando que hoy lo dominará. El episodio cierra con la tensa decisión del alcaide de cuidarla en lugar de rechazarla.