Fátima está encarcelada injustamente por un crimen cometido por Rosa, otra mujer criada como hija en su familia. Su verdadero padre, hermano y prometido la presionan para que firme una confesión falsa para proteger a Rosa, mientras que su madre enferma empeora. Fátima se niega, enfrentando amenazas y el desprecio de Daniel, su hermano de sangre. Cuando su madre se desmaya, Fátima intenta salvarla sin ceder. A pesar de sus esfuerzos, la arrestan nuevamente y la llevan a prisión, mientras ella promete vengarse si algo le ocurre a su madre.