Una mujer enfrenta la insistencia de su esposo, quien aún no está divorciado y le prohíbe estar con otro hombre, amenazando con usar su poder para controlar la opinión pública y evitar que se aleje. Él mantiene una postura posesiva, asegurando que nunca se divorciarán ni permitirá que ella se junte con otra persona. Aunque ella intenta manejar su relación conflictiva con David por sí misma, el esposo advierte que no dudará en encerrarla si se entera de que están a solas. El episodio cierra con ella decidida a resolver la situación sin ayuda externa, enfrentando la presión de su esposo reticente a soltarla.