En este episodio, Mía siente que su padre, Pedro, ya no la quiere, lo que provoca angustia en su madre, quien intenta consolarla. Pedro se recupera tras un accidente y promete proteger a Mía y a Javier, pero una mujer misteriosa y varias llamadas perdidas generan tensión. Mía lucha por dormir, esperando que su padre regrese. Mientras tanto, la madre recibe una llamada urgente, lo que anticipa un giro inesperado que podría cambiar la dinámica familiar. El episodio termina con una llamada que puede alterar la estabilidad recién recuperada de Pedro y su familia.