Luciano es liberado de prisión y confronta a su familia, dominada por su abuela doña Catalina, quien lo defiende vehementemente ante las acusaciones y el rechazo de su madre e Isabela. Mientras Hugo, su hermano adoptivo, está gravemente enfermo y necesita un trasplante urgente de pierna, la familia se divide por la desesperación y el favoritismo. Luciano enfrenta la amenaza de perder sus piernas debido a la necrosis y a la indiferencia de los demás. El episodio termina con familiares y guardias intentando detener a Luciano mientras él intenta escapar, dejando en suspenso su destino inmediato.