Lucho llega a una casa donde debe instalarse, pero descubre que todos los cuartos están ocupados con objetos personales de Hugo. A pesar de la insistencia de Carmen para que no toque nada, Lucho acepta quedarse en la bodega, acostumbrado a la soledad desde el orfanato. Valeria, su prometida, muestra preocupación por su estado de salud y lamenta no haberlo protegido antes. Ella promete cuidarlo mejor y pide que le entregue totalmente su apoyo a Hugo, generando una tensión que indica que deberán enfrentar juntos un próximo desafío.