Daniel regresa de prisión y confronta a su madre enferma, quien revela que su hija está encarcelada. La mujer que antes fue la criada, Camila, ahora se ha casado con Custodio, exesposo de la madre, quitándole su posición y poder. Camila exige que le entreguen las joyas y ahorros familiares, pero la madre se niega, protegiendo los bienes para su hija. En respuesta, Camila ordena atormentarla sirviéndole una comida desagradable, mostrando su crueldad y dejando abierta la amenaza de que la madre y su familia enfrentarán más sufrimiento si no ceden.