Sergio enfrenta la cuenta regresiva de un contrato prenupcial de tres años que condiciona su matrimonio con Quirina: si ella no queda embarazada en diez días, él deberá irse sin nada. A pesar de haber amado a Quirina durante años, descubre que ella prefiere a otro hombre y sospecha que su padre creó este acuerdo para separarlos. En medio de esta crisis, un informe revela un embarazo inesperado, lo que cambia las reglas y pone en duda el futuro de su unión. Sin embargo, Sergio insiste en que jamás tuvo relaciones con Quirina, generando incertidumbre inmediata.