Tras resolver un conflicto con su padre, una mujer anuncia que Matías se quedará en su casa temporalmente porque se mudó y no tiene dónde quedarse. Preocupada, le pide a alguien que le prepare algo ligero para cenar, ya que Matías no ha comido. Más tarde, le ofrece sus costillas agridulces favoritas, hechas con una receta especial que Sergio aprendió tras ayudar a un chef durante un mes. El episodio termina con la atención puesta en Matías y su reacción a este gesto, dejando abierta la incertidumbre sobre cómo avanzará esta convivencia inesperada.