Sergio es llevado por una mujer a la casa familiar para asistir a una cena de bienvenida para Mati. Ella le recuerda que, como su esposo, debe comportarse y seguir un guion preparado. Sergio recibe instrucciones claras sobre qué decir y se le promete dejar pasar un incidente previo si cumple esta vez. Durante la cena, la tensión crece cuando ella insiste en que Sergio muestre una actitud sumisa, culminando con una orden inesperada: que se arrodille. El episodio termina con este mandato, dejando en suspenso la reacción de Sergio ante esta humillación.