Raquel Santos debe elegir urgentemente un esposo entre diez candidatos para obtener el 10% de las acciones y proteger su poder en el Grupo Santos contra su madrastra. Cuando intenta formalizar el matrimonio, descubre que el candidato seleccionado ha sido cambiado por el abogado traidor Muñoz, quien ha infiltrado espías. A pesar de la traición y la presión, Raquel propone matrimonio a un hombre desconocido ofreciéndole el control y lujos a cambio, asegurando su futuro. Sin embargo, el episodio termina con un problema inesperado: el auto blindado para llevarlos está dañado, complicando su plan inmediato.
Un hombre enfrenta la reprimenda de una mujer tras haber arrancado y vuelto a colocar la puerta de un auto blindado único en el mundo, generando preocupación por el daño irreparable. Luego, él se muda a una mansión donde ella revela ser la presidenta y le ofrece un piso con vista como su nuevo hogar. Aunque ya firmaron documentos que los convierten en esposos legalmente, discuten si deben vivir juntos o separados. Ella insiste en que él hará lo que ella diga tras casarse. Finalmente, él debe mudarse a la Casa Vieja, hogar de su padre y madrastra, un asunto complicado, mientras ella descubre micrófonos y cámaras ocultos en el lugar, evidenciando espionaje y conflicto por venir.
Un hombre se niega a bajar a un lugar más accesible y anuncia que vivirá ahí, ordenando investigar rápidamente el origen de una situación desconocida. Luego revela a alguien que se casó recientemente y que este matrimonio es legal, lo que afecta un importante contrato que ahora requiere la firma de su esposa. Explica que se unió a la familia de su esposa y que ella le ha entregado el 10% de su grupo, lo que sorprende a su interlocutor. Finalmente, recibe un informe de que un abogado ha colaborado con otra familia para cambiar el novio, vinculando a dos familias con un tercer personaje, dejando una tensión abierta sobre el futuro del contrato y las alianzas familiares.
Raquel regresa a la empresa familiar tras la muerte de don Santos, enfrentando a su madrastra que busca quedarse con el 10% de acciones que, según el testamento, solo Raquel tendrá si se casa. La madrastra la desprecia y amenaza con controlar la empresa aprovechando que Raquel no cumplió la condición matrimonial. Mientras la junta directiva se prepara para decidir el futuro de las acciones, Raquel se resiste a ceder su parte y promete luchar en la reunión. La tensión crece al acercarse la junta, donde se definirá el control del Grupo Santos.
Un hombre despierta preocupado tras una llamada urgente, pero descubre que la supuesta emergencia es solo que su esposa ha preparado comida casera para él, insistiendo en que deje de comer fuera por seguridad. Aunque él duda de la necesidad, ella se muestra decidida a cuidarlo mimándolo con té y alimentos caseros. Aunque él planea ir a la oficina, ella le entrega un té para que no beba agua de afuera. El episodio termina con la despedida mientras él parte a trabajar, dejando en el aire cómo influirá este cuidado constante en su relación.
Una mujer llamada señora Santos se enfrenta a la llegada inesperada de un hombre que afirma ser su esposo. Aunque inicialmente duda y reprende su visita, él insiste en cuidar de su salud, ofreciéndole una cena con hierbas medicinales. Ante su escepticismo, él revela que sufre de osteoporosis y asegura que podrá recuperarse pronto. Sin embargo, la mujer desconfía y finalmente califica la cena como veneno, dejando en incertidumbre si la intención del hombre es ayudarla o dañarla. El episodio concluye con esta sospecha que impulsa la tensión entre ambos.
Raquel descubre que está afectada por un virus llamado veneno óseo, que lentamente paraliza a quien lo padece. Un hombre llamado Don León, experto médico, confirma el diagnóstico y revela que, aunque tratable, la cura requiere ingredientes muy raros y difíciles de conseguir. Raquel debe evitar comer fuera para no interferir con el tratamiento. A pesar de que su pulso parece estable, la enfermedad avanza ocultamente y podría dejarla paralizada pronto. Don León prepara medicinas que solo prolongarán su vida algunos años, dejando la incertidumbre sobre su futuro inmediato.
Raquel regresa inesperadamente y enfrenta la preocupación de un hombre que nota un cambio en su salud. Sin realizar exámenes médicos convencionales, él percibe un 'aura de envenenamiento' que la afecta desde hace tiempo. Ante la duda del hombre, Raquel accede a una revisión poco común y directa, quitándose la ropa para que él pueda examinarla con sus manos, aunque él se muestra incómodo y sin experiencia en esta práctica. El episodio muestra la creciente tensión mientras él intenta entender su estado, dejando abierto el resultado de la evaluación y la urgencia que ello implica para ambos.
To stop her stepmother from seizing the Sullivan Group, Chairman Yvette must secure the 10% company shares her grandfather left for her future husband. She arranges a marriage of convenience and begins vetting suitors, but after uncovering a traitor she rejects them all. Desperate, she weds the handsomest pauper she finds at city hall: Ethan. The marriage is a wager. When Yvette is poisoned, Ethan calmly diagnoses her and nurses her with rare herbs as if they were ordinary. He insists he has nothing, yet people whisper 'young master.' Yvette must protect the company and unravel Ethan's secret before her stepmother strikes.
To stop her stepmother from seizing the Sullivan Group, Chairman Yvette must secure the 10% company shares her grandfather left for her future husband. She arranges a marriage of convenience and begins vetting suitors, but after uncovering a traitor she rejects them all. Desperate, she weds the handsomest pauper she finds at city hall: Ethan. The marriage is a wager. When Yvette is poisoned, Ethan calmly diagnoses her and nurses her with rare herbs as if they were ordinary. He insists he has nothing, yet people whisper 'young master.' Yvette must protect the company and unravel Ethan's secret before her stepmother strikes.