En medio de una amenaza inminente de un espíritu maligno, Rosa arriesga su seguridad para salvar a León, quien está paralizado por el miedo. Mientras los demás discuten sobre quién debe sacrificarse para distraer al espíritu, Enzo obliga a León a salir, aceptando que debe morir para salvar al grupo. Rosa enfrenta críticas por su disposición a proteger a León, pero insiste en su decisión. Finalmente, León se queda atrás atrapado, y Rosa, decidida a no abandonarlo, activa una habilidad especial para enfrentar el peligro, dejando en suspenso la confrontación con el espíritu.