En este episodio, un grupo exige a León entregar los valiosos cristales malignos que potencian habilidades especiales, alegando la autoridad del padre de Enzo, un jugador veterano. Aunque León se resiste, Enzo absorbe los cristales sin permiso, provocando la furia de sus oponentes. La situación escala cuando Enzo recibe bofetadas como castigo por asustar a la hermana de León, desatando su rabia y un deseo de venganza. El episodio termina con una súplica desesperada de Enzo, dejando en suspenso las consecuencias de su desafío y la posible represalia que enfrenta.