Laura baja un grado el aire acondicionado para aliviar la fiebre de su hermana Estela, pero su madre, acusándola de intenciones negativas, la castiga encerrándola en un refrigerador cerrado con llave. Laura intenta explicar que solo quería ayudar, pero sus padres la reprenden y le exigen que reconozca su error para salir. Mientras la familia se prepara para llevar a Estela al hospital, Laura queda atrapada sin forma de abrirse paso, enfrentando la amenaza real del encierro y dejándonos con la incertidumbre de si podrá escapar a tiempo.