La familia Yáñez recibe al anciano patriarca enviado por el abuelo; organizan un banquete de bienvenida y anuncian la cena de compromiso para mañana. Mientras unos miran al recién llegado, Sofi se queja del turbulento viaje y Tere cuestiona el arreglo: don Javier habría prometido a la señorita con un viejo moribundo. La señorita admite que está enferma y que le queda poco tiempo, proponiendo un último gesto. La llegada y esa confesión provocan un giro cuando un hombre grita «¡Es mi esposa!», dejando aún sin resolver la disputa sobre el compromiso.