Un hombre nuevo desafía la autoridad de don Bruno al cobrarle 30 monedas, algo nunca antes intentado en años. Don Bruno rechaza la imposición y lo desprecia, afirmando que su dinero es para su mujer, no para un recolector. La tensión crece cuando el cobrador insiste, pero don Bruno mantiene su postura y advierte que no debe pedirse lo que él da. En un instante final, don Bruno llama a Fernando para cuidar a su hija y evitar peleas, mientras el enfrentamiento escala a la amenaza de violencia entre los presentes.