Bruno Lima, el jefe del Dojo Leondor, intenta imponer respeto mientras se vende dulces a precio alto en la calle. Un hombre indeciso intenta comprar un cuarto de kilo, pero es ridiculizado y presionado por vendedores agresivos para pagar el precio completo o irse. Al final, el comprador cede, pero enfrenta insultos y rechazo del grupo, quienes lo humillan diciendo que ni siquiera los mendigos quieren esos dulces. La tensión crece con la amenaza de violencia, dejando abierta la resolución de este enfrentamiento por el control del negocio callejero.