En este episodio, el Príncipe Consorte Enzo enfrenta un parto complicado que pone su vida en riesgo. La Reina Isabela, desesperada, sacrifica parte de su propia energía vital para salvarlo, pese a la advertencia de que la sangre que da equivale a cinco mil años de cultivo y pone en peligro su vida. Un demonio absorbe la sangre del fénix de Enzo durante el proceso, debilitándolo aún más. Tras un intenso esfuerzo, nace su hija gemela, aunque Isabela queda muy debilitada. La pareja decide ocultar el verdadero sacrificio mientras enfrentan la nueva amenaza que pone en juego su futuro.