En este episodio, una joven llamada Carolina es mantenida aislada y debilitada por su familia debido a su sangre impura y baja aptitud, mientras su madre insiste que solo el poder de la Montaña de las Bestias puede fortalecerla. Carolina sufre rechazo y envidia hacia Jime, su familiar cercana, a quien acusan de haber tomado una energía divina que debería haber sido suya. A pesar de la tensión, Jime es protegida por otra mujer, quien advierte que la disputa es un asunto familiar que no deben interferir. El episodio termina con la anticipación de la ceremonia en la que Jime será coronada reina, mientras Carolina queda atrapada entre resentimientos y sacrificios.