Valeria insiste en que Bruno, un niño maltratado durante años por los Álvarez, coma con ellos en la mesa por primera vez. Ella planea llevarlo a la montaña al día siguiente para recoger leña, aunque enfrenta la desconfianza y el resentimiento de otros en la casa, que temen que venda a Bruno. Bruno muestra dudas, pero Valeria asegura que irá sola y pide ayuda para evitar riesgos. A pesar de que es vista como una amenaza y dudan de sus intenciones, Valeria está decidida a pagar sus deudas con este esfuerzo. Bruno debe mantenerse alerta durante la excursión, dejando la conclusión incierta.