Bruno enfrenta una grave amenaza cuando varios cobradores armados llegan a su casa por una deuda de 300 taels con intereses. A pesar de sus promesas de pagar, los cobradores intimidantes acechan a su esposa, Adriana, mientras él intenta protegerla. La tensión crece al llegar a casa y encontrar a Adriana en peligro, lo que genera una confrontación inmediata. Bruno admite que toda la responsabilidad es suya y pide que, si hay castigo, sea para él y no para Adriana, preparando el terreno para la reacción de su madre, cuya respuesta queda pendiente en este episodio.