Yolanda se enfrenta a Adrián, quien la presiona para firmar el divorcio y acepta usar su dinero para flores que ella valora mucho más que sus ahorros. A pesar de sus promesas de vida lujosa, Yolanda se niega a ceder, consciente de que depende de Adrián para sobrevivir. La tensión crece cuando él la amenaza con dejarla sin hogar. En medio de este conflicto, la abuela de Yolanda aparece para apoyarla, ofreciendo refugio y comida, mientras Yolanda decide mantenerse firme, aunque eso signifique vivir en la calle antes que regresar con Adrián.