Tania enfrenta la exigencia de su abuela para que se mantenga respetuosa con su padre Hugo, a quien ella defiende y llama el mejor papá del mundo. Mientras la familia intenta imponer un estilo de vida lujoso para asegurar su posición, Tania reafirma que tomará sus propias decisiones, apoyando a su padre a pesar de las burlas sobre su aparente falta de ambición y hábitos distrayentes, como su obsesión por cocodrilos. Con la autoridad del patriarca en juego, Tania planea actuar para cambiar la situación y buscar el favor de Hugo, apuntando a un cambio decisivo que aún está por revelarse.