Ana es reprendida por una mujer que insiste en que debe obedecer y proteger a Ricardo, quien la mantiene con lujos y espera lealtad. La mujer la amenaza con expulsarla si desobedece, y tras un altercado Ana recibe un castigo físico. Una tercera persona interviene para calmar la situación. Luego, la mujer revela haber hecho un pacto con Pablo, quien le prometió apoyo para consolidar el poder del grupo y neutralizar a Ricardo como amenaza. Finalmente, decide que Ana no tiene valor y que es mejor que desaparezca, dejando su destino incierto.