Nicolás reconoce públicamente a Ana como su hermana, lo que genera una advertencia directa para que no la moleste más. Ana enfrenta dificultades en la universidad, especialmente con sus ejercicios, y rechaza inicialmente la ayuda ofrecida por Marcos, un joven brillante que sugiere apoyarla. A medida que Ana explica que olvidó conocimientos tras centrarse en la empresa en su vida pasada, Marcos comienza a explicarle el primer ejercicio, marcando el inicio de un cambio en su actitud hacia el estudio. La tensión entre Ana y Nicolás aún no se resuelve, dejando abierta la amenaza de nuevos conflictos.