Ana rechaza el vínculo con la familia Sarto y defiende su nueva identidad como Ana Ortiz, lo que provoca la ira de Marta, quien la menosprecia por haberse acercado a la familia López. A pesar de la confrontación y los insultos hacia Ana, alguien en la escena recuerda que Ana también es su hermana, intentando mediar. Marta insiste en que solo ella merece ser la verdadera señorita de la familia, mientras Ana se niega a regresar con ella. La tensión escala cuando Marta intenta forzar a Ana a irse, pero Ana resiste y se resiste a ser llevada contra su voluntad, dejando la situación abierta a un enfrentamiento inminente.