El Señor Demonio recupera parcialmente su poder tras un pacto de sangre con su sirviente Yegad, quien se muestra dudoso ante la presión de entregarlo a otra figura llamada el Cuervo. A pesar de la desconfianza, el Señor Demonio perdona a Yegad por ayudarlo a recuperar fuerzas y lo envía lejos. Mientras tanto, el sirviente de la heredera Lilith confronta a otro sirviente desilusionado, enfatizando la ausencia prolongada de su dueña. El episodio cierra con la tensión sobre la lealtad, el poder limitado y la inminente confrontación aún por resolverse.