Fernando Ortiz, príncipe heredero, despierta confuso al encontrarse reencarnado como un niño de seis años, el hijo perdido de la familia Ortiz. Sus nuevas hermanas, Maite y otra, lo rechazan por considerarlo un campesino fuera de lugar. Aunque Fernando está acostumbrado a conflictos familiares, el desprecio de su abuela y el rechazo de sus hermanos complican su integración. Mientras enfrenta la hostilidad y demuestra diferencias con su familia noble, un niño adoptado llamado Javier recibe consuelo como el hijo más amado. Fernando se da cuenta de que Javier será su rival en la disputa por la herencia, planteando un nuevo conflicto inevitable.
Fernando regresa a casa bajo la protección de sus ancestros, pero su abuela y padres lo critican por su comportamiento rudo y falta de modales. Su padre lo humilla comparándolo con su hermano Javier, el heredero, mientras Fernando defiende su dignidad como miembro legítimo de la familia Ortiz. La tensión escala hasta una confrontación física, que evidencia el rechazo paternal. Aun así, Fernando decide luchar por la fortuna familiar y conquistar el respeto de su abuela, dejando claro que no se detendrá pese al rechazo de los demás. Su determinación marca un punto de inflexión aún abierto.
Fernando, un niño de seis años, se traslada a una nueva casa donde debe vivir en un cuarto pequeño lleno de trastos. Exige limpiar la habitación y preparar materiales de escritura, demostrando madurez ante la incomodidad y la incomprensión de quienes lo rodean. A pesar de recibir un trato frío y la presión de adaptarse, comienza a practicar una técnica secreta llamada "Respiración del Dragón" para fortalecer su cuerpo infantil. El episodio termina con Fernando enfrentando el rechazo social en la mesa del desayuno, subrayando la lucha por su lugar en este nuevo entorno desconocido.
Fernando, un niño de seis años criado en el campo, enfrenta el desprecio y la burla de sus hermanas mayores Ortiz por sus modales y costumbres rurales. La familia lo acusa de ser vulgar y le niega respeto, mientras su madre intenta que abandone esas actitudes. Sin embargo, Fernando muestra habilidades inesperadas al encontrarse una caligrafía fina en su habitación, que sus hermanas desestiman por su origen campesino. La situación escala cuando la madre ordena buscar la caligrafía original del príncipe heredero de Ortisur, revelando un vínculo oculto que podría cambiar la percepción familiar sobre Fernando.
En este episodio, una mujer sostiene que la caligrafía de un niño de seis años es idéntica a la del príncipe heredero de Ortisur, hace mil años, sugiriendo un vínculo ancestral. Sin embargo, otro personaje duda y acusa al niño de copiar la obra de Javier, quien ha recibido costosas clases de caligrafía. Se organiza una competencia para comprobar la autoría. Durante la prueba, la caligrafía del niño demuestra trazos firmes y libres que confirman su parecido con la escritura ancestral, sorprendiendo a todos, aunque el resultado final queda pendiente, generando incertidumbre sobre su verdadero talento.
En este episodio, Fernando, nieto de la familia Ortiz, practica la caligrafía imitando el estilo ancestral, ganándose la aprobación y reconocimiento de su abuela como heredero del linaje real Ortisur. Durante una ceremonia para honrar a sus ancestros, Fernando ofrece incienso, pero un inesperado temblor interrumpe el ritual, generando confusión y preocupación entre los presentes. La abuela duda si los descendientes realmente merecen el honor. El episodio concluye con la incertidumbre sobre las consecuencias del temblor y el futuro del linaje Ortiz, dejando abierta la evolución de la ceremonia y el destino de Fernando.
Dentro del templo, un temblor revela que los ancestros rechazan a Fernando, un campesino que intenta integrarse a la familia Ortiz. La abuela atribuye este rechazo a que Fernando posee 'gran fortuna', una condición que inquieta a los antepasados. Mientras tanto, la familia se prepara para asistir a una fiesta de antigüedades con la familia Santos, pero la madre y Javier discrepan sobre la presencia de Fernando, temiendo que un niño sin modales arruine la imagen familiar. Contra la oposición, Fernando insiste en acudir para demostrar su valía, pero la familia planea usar la ocasión para desacreditarlo.
Un niño campesino es presentado ante la familia Ortiz tras ser encontrado perdido en el campo. A pesar de vestir con elegancia, los miembros de la familia y otras personas lo desprecian por su origen humilde, burlándose de él y cuestionando su lugar en la alta sociedad. El padre del niño intenta defenderlo, enfrentando críticas sobre la reputación familiar. La tensión escala cuando su hijo reacciona con desdén, lo que provoca una reprimenda de su propio padre. El episodio termina con un reproche a quienes juzgan sin piedad a un niño inocente, dejando la situación de exclusión sin resolver.
Fernando enfrenta un conflicto tras un altercado en un lugar importante relacionado con negocios familiares. Un grupo ligado a la familia Ortiz humilla a Fernando, lo que provoca tensiones entre su madre y los socios comerciales que dependen mutuamente de esa alianza. A pesar de las disculpas, la madre de Fernando critica duramente la falta de apoyo hacia su hijo y busca fortalecer sus vínculos con socios clave para proteger sus intereses. Al final, un miembro de la familia Ortiz amenaza con expulsar a Fernando, aumentando la presión y dejando abierta la incertidumbre sobre su futuro en la familia.
Fernando, un niño de seis años, llega a la familia Ortiz y confronta a sus nuevos hermanos al reafirmar que luchará por ser el heredero principal. A pesar de su edad, desafía con confianza a sus rivales y a Javier, al que considera un impostor. Eva, la hermana mayor, no acepta su arrogancia y lo amenaza con darle una lección. Tras una bofetada, Fernando responde que si lo provocan, también golpeará. El episodio cierra con esta confrontación abierta, dejando en suspenso la continuación de la lucha por el liderazgo familiar.