Paula decide quedarse con su padre tras el divorcio de sus padres, rechazando mudarse con su madre a la casa de los ricos Cortés. A pesar del rechazo inicial y las advertencias sobre la frialdad de los Cortés, su madre se vuelve a casar y lleva a la hermana menor con ella. Paula enfrenta la desaprobación en la nueva familia, especialmente del hijo Daniel, quien la rechaza. Su padre la trae a conocer a Doña Lucía, la abuela de Daniel, quien muestra una actitud sorprendentemente amable. Sin embargo, las sospechas sobre las intenciones de Paula y su madre persisten, dejando en suspenso su adaptación y aceptación en la familia Cortés.