Xime resulta herida y no podrá competir en la siguiente ronda, lo que genera críticas y reproches de su familia por no poder controlar una bestia demoníaca de nivel 1 ni proteger el Jade Psíquico heredado. Lucas intenta defenderla, pero es rechazado por los demás, quienes exigen que entreguen el Jade a otro competidor. Tío Enzo propone que si alguien gana la competición familiar, renunciarán a la ambición por el Jade. Lucas acepta el desafío para reemplazar a su hermana, enfrentando así la oposición y el escepticismo de los demás, dejando en suspenso su posible éxito en el duelo final.