Una mujer aparece ante el abuelo haciéndose pasar por la Emperatriz, provocando sorpresa y dudas entre los presentes, quienes recuerdan a la emperatriz anterior como una mujer obesa. Varios personajes la acusan de impostora y de no vestir el traje enviado, exigiendo su destitución y cuestionando su autenticidad. Frente a la presión y las acusaciones, la mujer desafía a los asistentes, insinuando que ella podría ser la verdadera emperatriz, lo que deja al abuelo y a los demás en suspenso sobre la verdad detrás de su afirmación.