Daniela enfrenta el rechazo de Dani, quien le advierte que la vida en el campo será dura y que no soportará el trabajo físico ni las condiciones difíciles, especialmente porque está embarazada. Daniela insiste en que quedarse sola en la ciudad sería peor para ella y su bebé. A pesar de las dudas y críticas de terceros sobre su relación y decisiones, Dani decide acompañarla al campo, reafirmando su compromiso. Sin embargo, una persona ajena amenaza con poner a prueba la resistencia de Daniela, prometiendo confrontarla y medir su fortaleza en ese entorno.