Una mujer propone invertir el último dinero familiar en comprar objetos de colección para multiplicarlo, pese a la oposición de su padre, que teme que sean negocios ilícitos. Ella promete que la inversión será legal y logra convencerlo. Al buscar qué comprar, descubre sellos postales raros de edición limitada, cuyo valor supera con creces su costo original. Al confirmar la cantidad disponible, decide adquirir 200 sellos por 100,000 monedas de oro, anticipando así aumentar significativamente la fortuna familiar. El episodio termina con ella tomando posesión de toda la colección, dejando en suspenso las consecuencias de esta decisión.