Un hombre desesperado llega al Hospital Salud asegurando que lo persiguen para matarlo y pide ayuda urgente. Alguien intenta someterlo mientras él grita por socorro, pero le ordenan no hacer ruido. Durante el forcejeo, el hombre revela que ha sido drogado y teme por su vida. La persona que lo retiene promete hacerse responsable de él, pero la tensión crece cuando el hombre intenta liberarse sin éxito. El episodio termina con un giro amenazante: la supervivencia del hombre está en duda cuando se desmaya o pierde la conciencia tras el conflicto físico.