Antonio descubre que la mujer que lo salvó no fue Elena, sino Laura, una trabajadora del hospital que lleva una marca detrás de la oreja igual que la salvadora. Mientras Antonio intenta huir, Laura lo retiene con intenciones amenazantes, insistiendo en que debe cuidarlo para mantenerlo con vida. Antonio se resiste a sus avances, pero Laura se muestra dominante y cruel. Cuando Antonio logra liberarse, Laura cae gravemente herida y le pide que no la abandone. El episodio termina con Antonio enfrentando la difícil decisión de ayudarla o alejarse.