Los guardias, aunque no aprecian al novato llamado León, lo instan a huir ante la llegada de Bruno Santos, un poderoso cultivador de energía de combate que ha alcanzado la etapa de núcleo dorado y amenaza con acabar con todos. A pesar de la advertencia, León se niega a escapar, revelando en silencio que es el heredero reconocido por el Primigenio y ha alcanzado la iluminación suprema, una etapa que se creía inalcanzable. Despreciando a Bruno como un 'viejo' e 'insolente', León provoca su ira, lo que lleva a Bruno a declarar que nadie sobrevivirá. Mientras uno de los guardias se prepara para sacrificarse para resistir el ataque, León asegura con confianza que puede derrotar al experto rival con solo un mínimo esfuerzo, desafiando la lógica conocida del cultivo y dejando el resultado de su enfrentamiento inminente en el aire.