Silvi afirma haber curado la grave enfermedad de su padre y retira las máquinas, lo que provoca incredulidad de su madre y de quienes la rodean. El padre despierta brevemente pero cae debilitado; Silvi dice que destapó sus meridianos y que debe preparar una medicina y una píldora de purificación para recuperarlo y reparar su propio cuerpo antes de empezar a cultivarse. Van a comprar hierbas y el herbolario insinúa a la esposa; Julián prepara la medicina. Al final, su pareja la enfrenta: ¿la compra fue una mentira?, y la eficacia de su cura queda en suspenso.