En la casa, el suegro confronta a Silvio, el yerno que acabó de curar a su hija, exigiendo divorcio y cuestionando su futuro económico. Silvio responde que tiene un plan: llevar a la familia a cultivar la inmortalidad. La afirmación provoca burlas y desdén, pero su esposa lo defiende y le pide que la lleve de inmediato. La tensión pasa de resentimiento a duda colectiva mientras algunos consideran seguirlo y otros se ríen. El episodio termina con Reni mostrando un cambio inexplicado y preguntando qué le pasó, lo que complica la decisión.