Edward enfrenta la sorpresa tras demostrar una sincronización mecánica infinita que nadie esperaba, revelando que fingió ser inútil para evitar responsabilidades. Su aparente indiferencia irrita a Lilia, quien lo culpa por complicar sus planes. Mientras tanto, Edward rechaza con firmeza la noticia de que debe comprometerse con la presidenta del Grupo Quinn, señalando la intención de imponerle esa relación. El episodio finaliza con Edward desconcertado y frustrado por cómo estas cargas afectan su vida, dejando abierta su reacción ante las presiones externas y la misión del cuartel que se avecina.