La familia se ve obligada a mudarse después de que Leo golpea al hijo poderoso de los López, poniendo a todos en peligro. La madre insiste en firmar un acuerdo de divorcio para evitar mayores conflictos, mientras el abuelo y otros familiares presionan a Leo por su comportamiento y su inútil presencia en la familia. El episodio muestra un enfrentamiento tenso en el que Leo reclama hablar con Paula, pero ella está inaccesible con otro hombre. La firma del acuerdo divorcional se presenta como la única salida, dejando la situación familiar al borde de un cambio irrevocable.