En este episodio, Ana, diseñadora de vestidos, llega tarde a la mansión de la familia Rivas, donde ocurre un conflicto por la ruptura de un costoso jarrón de 30 millones. Julia, hija de la familia, acusa a Ana de haberlo roto a propósito, mientras Ana insiste en su inocencia y señala que Julia es la culpable y está inculpándola. La madre de Julia revela que Ana y ella se conocieron en un orfanato y presenta a Ana como deshonesta y celosa. La discusión termina con la promesa de revisar las grabaciones de las cámaras para descubrir al verdadero culpable, dejando la tensión sin resolver.