En medio de un paisaje congelado y una infección zombi, la protagonista recibe una videollamada de Amaya, su falsa colega, que la presiona desde la comodidad de su mansión. Mientras la luz amenaza con apagarse y el crimen aumenta, la protagonista se aísla para preparar su desayuno y fortalecer su seguridad. Al revisar las cámaras, descubre una marca roja en su auto que indica 'hay suministros', revelando que su refugio está vigilado. El episodio termina con la tensión de saber que alguien está acechando su único hogar seguro.