Durante el apocalipsis, el protagonista activa una mejora en su casa rodante, transformando las ruedas en orugas de nieve y arranca para alejarse. Recibe una llamada de Amaya, quien llora pidiendo ayuda a cambio de carbón, mientras su refugio está siendo atacado. Él la rechaza, recordando que ella le robó proyectos y le acusó falsamente, casi haciéndole perder el trabajo. Amaya manipula a un grupo fuera para que luchen por recursos dentro del refugio, dejando solo a los más fuertes entrar. Al final, el protagonista descubre que Amaya instaló un GPS en la rodante, poniendo en peligro su ubicación y vida.